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Cómo la India me transformó y por qué tienes que viajar ahí. Parte 1.


Veo la luz, la luz de mi ciudad (México) que ilumina con todo su esplendor el avión donde vengo y las lágrimas no tienen para cuando acabar. Más de 20 horas de vuelo, llorando, extrañando y prometiendo volver a la India este mismo año, cuanto antes mejor.

Pero, ¿qué fue lo que cambió en mí? ¿Cuál fue el momento en que todo se volvió tan emocional y tan fuerte para no querer irme? Claro que estoy agradecida de regresar, de volver a casa, de sentirme en casa, pero la India me ha enseñado que tu hogar es también donde tu alma está y el alma de la India se unió a la mía en este viaje.

Cada quien vive sus viajes de una forma tan única, como lo somos cada uno de nosotros, pero hoy puedo decirte que definitivamente, mi vida no es la misma, ni será la misma después de este viaje.

INDIA. PARTE 1.

Veo la luna en el cielo, tan pequeña, pero con una intensidad tal, que me hace sentirme tan cerca del lugar que me ha enamorado: India.

Es un sentimiento extraño volver, sentir que no pertenezco pero que a la vez es mi hogar, muchos me han preguntado si tanto me cambió este país y ¿la verdad? No es que me haya cambiado, es que mi alma se impregnó de cada espacio, de cada persona, simplemente se sintió un cálido abrazo del que no quiero desprenderme, fue como ir a un lugar donde mi alma ya había estado antes.

Aeropuerto, Delhi, India.

Llegar al aeropuerto de la India fue una sensación inexplicable, y para que me entiendas mejor, era la primera vez que salía de México, sola y a una cultura que ya me fascinaba en fotos, así que llegar al aeropuerto fue toda una experiencia.

Salgo y lo primero que percibo es una densa niebla, por un momento no sé si es porque llegué de madrugada y está nublado o es contaminación, pero el olor a humo me lo confirma, es contaminación. India tiene en su esencia ese olor constante a especias, cúrcuma, felicidad y calidez, y humo, mucho humo. Definitivo es algo que percibes en cada espacio, pero también se percibe una felicidad sin igual.

La primer aventura fue el taxi que me llevaría al hotel de Delhi, ese hotel donde nunca imaginé, viviría una de las mejores experiencias de mi vida y que se volvería como un hogar al regresar de cada ciudad a visitar, y también el que me despediría para volver a mi casa, México.

Comienza la aventura...

Pero bueno, yo pensaba que ese taxi era la India, manejando super rápido, pitando en plena madrugada, esquivando todo de una manera tal, que sentía que me salía por el coche, solo me reía de nervios, pero desde ese momento, las mariposas en la panza me confirmaban que había llegado al lugar correcto y con las personas correctas.

Llegar, descansar y prepararme para seguir la aventura del día siguiente. Recuerdo tocar cama y sentir que estaba soñando y sí, estaba viviendo mi sueño, estaba feliz, plena y ansiosa por empezar a recorrer las 5 ciudades: Delhi, Jaipur, Agra, Varanasi y Rishikesh. Soñar en vida, es lo mejor que puede pasarte ¿lo has sentido así alguna vez?

Amor a primera vista... Delhi.

Desde el primer día fue todo tan mágico en Delhi, que no podía creer los pasos que mis pies daban, los paisajes hermosos con los que mis ojos se maravillaban y poder sentir, oír y oler todo lo que me rodeaba, de una forma tan intensa, que solo agradecía por estar viva y poder estar experimentando esto.

Eso, fue una de las primeras cosas que la India me hizo sentir, notar cómo vibraba todo mi interior, disfrutando de cada espacio, cada plática, cada sensación y agradecer por estar viva. El primer lugar que visité en Delhi: La Torre de Victoria, me maravilló a tal grado que me me hacía sentirme emocionada por todo lo que faltaba en el viaje. Apenas iban unas horas y estaba en éxtasis.

En el viaje me integré a un grupo maravilloso con personas increíbles, almas que vibraban puro amor y una energía tan positiva, que me hacían sentir segura. Rápido me encantó integrarme y sentirme parte de esta experiencia y de una familia. Ese mismo día en Delhi, visitamos La Tumba de Humanyu y cerramos en uno de los lugares más hermosos que mis ojos han visto: El Templo de Akshardam.

En este templo, la paz que se siente es increíble, fue la primera vez que me dieron ganas de llorar tan intensamente, y no podía creer lo que hace la unión, el amor y la colaboración para crear un espacio sagrado y verdaderamente hermoso.

En este templo no puedes tomar fotos y se respira un respeto enorme. La misma gente de la India pasó años construyendo este templo, con sus propias manos y con su propio amor, ¡es indescriptible tanta belleza y perfección! Todo fue hecho a base de donaciones, pero apenas pisas el lugar y es un paraíso ¡Es monumental! Y la noche no pudo terminar mejor que con un espectáculo de luces en sus fuentes ¡Una experiencia única!

Ese día dormí con una sonrisa, creo que tenía muchos días que no dormía así, tan feliz y tan plena, además, compartí el viaje con una persona tan especial que ahora se convirtió en mi hermana de vida, fue una experiencia maravillosa. Parte del viaje lo hicieron nuestras pláticas en el hotel, las emociones, el llanto, las risas incontrolables, la comida y la complicidad de contarnos todo sin pudor y con mucho amor.

La comida... mi veneno y mi mero mole.

Y deja te cuento de la comida: ¡Me enamoré! La comida en la India me cayó tan bien, me sentía en el cielo y disfrutaba cada bocado como ¡no tienes idea! Claro que apliqué mucho de lo que siempre practico "Alimentación Consciente" , pero allá no se me hacía nada difícil hacerlo porque todo es realmente delicioso: desde su pan tipo tortilla llamado Naan, que se vuelve adictivo, hasta su arroz con lentejas especiadas que se vuelven un manjar en tu boca, y nada mejor que cerrar con un masala chai que te penetra hasta lo más profundo, con cada especia y el confort de su calor en cada sorbo.

Primer día y ya estaba siendo toda una aventura.

Y luego... Jaipur: La Ciudad Rosa.

La siguiente ciudad a la que viajaríamos sería Jaipur, donde viví una de las cosas más maravillosas con las que mi alma ha vibrado alto, alto: El Holi Fest.

¿Y qué rayos es eso?

El Holi Fest es una fiesta maravillosa que celebra el inicio de la primavera, lleno de música, color y mucho amor. En India existen castas muy marcadas, que son como clases sociales aquí, entonces, en este festival, no existen castas y todos celebran el día con pinturas vegetales y diciendo: Happy Holi.

Jamás me había divertido tanto, bailado tanto, brincado tanto y abrazado tanto, hasta les cuento que unas amigas y yo salimos en la TV de India jajaja ¡Fue tan divertido! y claro, México se hacía notar a cada paso, ¡fue maravilloso! Es una experiencia cultural increíble, no solo ves a gente de India, sino de otros países que vienen desde los lugares más recónditos para celebrar y documentar todo este festival.

Maravillas a cada paso...

Jaipur también me maravillo la vista y todos los sentidos, desde el Templo de los Monos, donde uno me agarró la pierna y salí corriendo histérica, pero con una vista impresionante de esta reserva natural, hasta una noche especial mágica que me hizo emocionarme tanto, que me puso la piel chinita al visitar el Templo Birla.

¡Los templos! Algo a lo que me acostumbré en India fue a caminar descalza, me sentía tan conectada a la tierra misma, en paz, natural y feliz. Siempre que entras a un templo debes entrar descalzo por respeto, pero en especial este templo de Birla fue algo de verdad transformador: el sonido de los cantos vibraban en cada parte de mí, medité un rato dentro del lugar, agradecí estar ahí, las lágrimas sin duda no paraban de salir y al dejar el lugar, recuerdo abrazar a una amiga que estaba en ese mismo estado de vibración energética total con el lugar.

Recuerdo mucho ver detrás del altar, un pasillo con esculturas de los Dioses de la India y gente que agachaba su cabeza y rezaba. Me infundó tanto respeto, porque se veía algo tan puro, que creo que no haber visto en otro lugar.

Mi experiencia con los elefantes...

Y algo de lo más hermoso que también viví en Jaipur, fue visitar el Fuerte Amber y poder tener una experiencia cercana con los elefantes. El Fuerte Amber es de verdad hermoso y único, y terminando la visita de este lugar, conocí a una elefante que se llama Shakina. Sentí una conexión instantánea que no podía dejar de acariciarla, abrazarla y sentir profundo amor. En Jaipur ves a los elefantes en la calle como si nada, en medio del tráfico, de la gente, eso es Jaipur, esa es su vida.

Y quisiera contarte cada detalle vivido, pero definitivo tienes que experimentarlo en carne propia algún día, porque es una experiencia que que te llevas muy dentro de ti.

Y sí, una experiencia religiosa...

Solo 3 días en la India y estaba viviendo tan intensamente que me hizo pensar en mi vida real, ¿qué estaba haciendo realmente? ¿qué quería a futuro? ¿dónde estaba mi corazón? Sin duda la India me enseñó que no hay nada como vivir tus pasiones y ser agradecido a cada minuto, por que cada día vuelves a nacer.

Su gente y su cultura...

Y la gente, es hermosa: cálida, sencilla. Algo que aprendí de la India es que no importan tanto las posesiones materiales como las personas, pero también, hay historias desgarradoras de amor, pues la mayoría de los matrimonios son arreglados y muchas mujeres no tienen grandes oportunidades de desarrollarse, y por otro lado, ver su lado sagrado: el respeto a las vacas.

Todos me han preguntado: ¿y sí hay muchas vacas por todos lados? Sí, por todos lados, en cada esquina, cada rincón, es como los perritos aquí, de a montón. Y pues mi curiosidad era enorme, que pregunté que qué pasaba si alguien mataba una vaca, y me contaron que si es de forma intencional, ¡son 10 años de cárcel! Imagínense nosotros acá jajaja, ya estaríamos todos mega encerrados jajaja.

¡Gracias Jaipur!

Jaipur, la ciudad rosa que ya me había robado el corazón, esa ciudad donde sentía que apenas empezaba la experiencia de mi vida y en la que caminé entre sus calles, sus comercios y el mercado, ¡fue un sueño hecho realidad!

Fue la primera vez que tomé un tipo bici taxi que se llaman Tuc tuc y era toda una ventura estar ahí arriba, viví el tráfico, la gente pitando para pasar por todos lados, ¡el ruido es tan normal! pero no es caótico, es como una señal de: ¡comper ahí te voy! y nadie se enoja ni pasa nada, pero eso sí, aguas al cruzar y por extraño que parezca, entre todo el caos, no vi accidentes terribles de tránsito como acá.

Y no puedo parar de escribir...

Pero bueno, quisiera contarte cada detalle, pero se me acaba el espacio, el tiempo y las letras, porque sería feliz de que tú algún día puedas vivir esta experiencia y maravillarte tanto como yo, dejar que el alma de la India pase por la tuya y te transforme de pies a cabeza.

La siguiente semana te contaré toda mi experiencia al cumplir uno de mis sueños más especiales: Conocer el Taj Mahal, la sensación que viví ahí, solo sé que quiero repetirla una y otra vez.

Te veo en una semanita con más detalles de la India y de todo el amor que siento por ese hermoso país, y mientras quiero agradecerte a ti, mi querida Lau, por hacer estos viajes hermosos a la India, que son viajes que te tocan el alma. Síganla en Instagram para ver todas sus aventuras por el mundo: @lauyhappyogini y en facebook para que estén atentos de todos los tours: Yoguiando

Y si quieres preguntarme algo o contarme algo de la India, estaré feliz de platicar, echarnos un masala chai y seguirte echando el chal de esta maravilla de lugar.

LOVE, LOVE, LOVE. Tu amiga y coach Clau.

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