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¿Estoy deprimida? ¿Cómo saberlo?


5 de Septiembre / 11:24 pm

Me escucho diciendo palabras que no quiero decir y de repente, como una cubetada de agua helada, me doy cuenta que estoy jugando el papel de víctima, ¿en qué momento pasó? ¿en qué momento toqué fondo de esta forma?

Y entonces me di cuenta de la realidad, estaba tratando de culpar a todos de todo lo que me estaba pasando y no me estaba haciendo responsable de mis propios actos. Dicen que en la vida de nada debes arrepentirte, pero en ese momento, en que me escuchaba diciendo palabras hirientes a una persona que amo, me di cuenta que sí, me iba a arrepentir siempre y entonces, me vi como si no fuera yo la que estuviera en mi cuerpo, como si fuera alguien más, y caí en cuenta: mi ego era quien estaba hablando.

Hace mucho que no me sentía así, tan fuera de balance, tan fuera de mí, tan extraña. Este año ha sido una montaña rusa de emociones. Tal vez tú que me lees no me conozcas del todo, y tal vez estés pasando por una situación similar, donde sientes que todo te sale mal y ya no hayas cómo o con qué poder arreglarlo. Primero y antes de que sigas siendo tan dura contigo misma te digo: todos llegamos a pasar por eso, se llama VIDA y créeme, va a pasar, sí, esto también pasará.

Este año empecé cerrando ciclos, viajé a la India y me movió todos los sentimientos (lee aquí sobre mi viaje), conocí una persona importante que me hizo ver la vida desde otra perspectiva y me abrió el panorama, afiancé relaciones de amistad que nunca creí que pasarían, se hizo más fuerte y hermoso mi lazo familiar, volví a enamorarme de una forma increíble, pura y especial, tomé Ayahuasca, me hice una terapia de regresión, cambiaron cosas en mi trabajo, me moví para lograr mi sueño, pausé mi sueño, me enfermé terrible y de un momento para otro, me sentí rota, vacía y tocando fondo.

Un día estaba llena de positivismo y rodeándome de gente con una vibra maravillosa, y al otro día estaba leyendo en Facebook un post de relaciones fatalistas y de las 15 señales cuando un hombre no te ama. Un día estaba leyendo en Instagram un post de cómo mantenerte positiva, y al otro día estaba en Facebook leyendo miles de posts de gente quejándose de su trabajo.

Cambié mi rutina, dejé de hacer ejercicio, dejé de escribir, dejé de tomar fotos, dejé de visitar a mi familia, dejé de tener contacto con mis amigos y amigas que más amo, dejé de meditar, dejé de escuchar mis videos positivos cada mañana, dejé de un momento a otro de ser yo misma, ¿por qué? ¿cómo pasó? Solo un día desperté con la sensación que todo me estaba saliendo mal y sí, caí en depresión.

Que si la ciencia, que si los doctores, que si un artículo habla de señales de depresión… cuando estás en ello, realmente no lo notas de principio, y creo que los demás no siempre lo notan, parece que solo estás enojada con el mundo o estresada, pero la realidad es muy distinta, sientes que algo te quema por dentro mientras tratas de seguir tu vida normal.

Al menos yo, empecé a estar de malas todo el tiempo, enojarme conmigo misma por la situación en la que estaba: financieramente en el hoyo, odiando mi trabajo, cansada emocionalmente, empezando a ver todo lo malo de mi relación, tenía mil pendientes en la cabeza de cosas inconclusas en mi casa o que se estaban descomponiendo, pendientes de trabajos de freelance, de mi blog, de Instagram, y entonces, todo lo empecé a ver como una carga.

Al otro día, amanecí llorando, cansada de mí, cansada de no poderme sentir bien, harta de que todo me saliera mal, y entonces repasaba una y otra vez todas las cosas que me habían salido pésimo en este año. Empecé a desesperarme, a cansarme, a tal grado que no podía estar concentrada en nada que no fueran mis propios problemas. Estaba ida, estaba harta, dejé de prestar atención a la gente que amo y seguía hundida en cómo resolver mis problemas.

Días y noches lloré sola, lloraba cuando todos se dormían, lloraba cuando nadie me veía, me metía al baño de mi oficina y lloraba, lloraba hasta tratar de sacar todo, pero ni llorando un río me era suficiente para sentirme bien. Lloraba mientras caminaba a mi casa, lloraba mientras visitaba a mi novio, lloraba por cualquier motivo, y de nuevo: solo estaba pensando en mí y en mis problemas.

No podía ver más allá, me bloqueé por completo. Dejé de comer, dejé de cocinar (lo cual amo), me sentía tan cansada, pero en verdad tan cansada, que no me daban ganas de hacer ejercicio, no quería salir a la calle, no tenía ganas de ir a trabajar, empecé a llegar tarde y lloraba cuando tenía que levantarme de mi cama. Y cuando me levantaba y me trataba de arreglar, ninguna cantidad de lápiz labial me hacía sentirme bien conmigo misma. Dejé de arreglar mi cabello como me gusta, dejé de arreglarme las uñas (algo que me encanta), me dejé a mi misma.

Y ¿en cuánto tiempo pasó esto? No lo sé con exactitud, pero sé que ya han sido 2 meses de estar en este estado. ¿Por qué pasó? Porque estaba centrada en mis propios problemas y en todo lo malo que me estaba pasando, que dejé de ver todo lo bueno. Dejé de ver que a pesar de mi mal humor, de mis lagunas mentales o de mi apatía, había alguien que trataba de hacerme reír. No pedí ayuda y mi familia siempre ha estado ahí, dejé de prestar atención a mis amigos y muchas veces ni les contestaba o no regresaba la llamada.

Dejé de ver y de agradecer todo lo que tengo: un techo, independencia, un departamento como a mi me gusta (con los colores y los muebles que quiero), un perrito hermoso que me entrega siempre su cariño. Dejé de ver, que a pesar que mi trabajo puede ser demandante, es un trabajo flexible, ¡que tengo trabajo! y me permite ayudarme financieramente y me acerca a cumplir mis sueños.

Dejé de ver que tengo la bendición de tener a mi hermana tan cerca de mi casa, que prefería encerrarme en lugar de visitarla, dejé de ver que la abundancia está más allá del dinero, pero eso era mi foco principal. Dejé de ver que mi familia podía apoyarme, y hasta que no me vi en verdad desesperada, tuve el valor de marcarles. Dejé de ver todo lo hermoso y dejé de agradecer.

¿Cómo es que alguien que predica un estilo de vida saludable puede deprimirse?

Casi nadie lo nota, pero todos somos humanos y a cualquiera nos puede pasar. Cuando aún me quedaban ganas, subía fotos en Instagram, historias, todo de momentos felices, pero la realidad es que estaba muriéndome por dentro, la realidad es que estaba en negación y solo mi ego estaba saliendo a relucir.

Recuerdo mucho un día que publiqué este post con mi vestido guinda y mi jugo de betabel, ¡el perfect color match! Una foto llena de felicidad y vitalidad. Pero este día, la realidad es que tenía un reguero en la cocina, mi cuarto era un desastre y me sentía terrible, lloré y me quejé todo el día porque nunca recibí un elogio lindo de mi pareja al ponerme este vestido. Todo el día me quejé y me la pasé llorando a escondidas.

@clau_fonse Cuando tu jugo hace match con tu vestido jajaja #sinquererqueriendo

Lo que vemos allá afuera en redes, no siempre es la realidad. Ahora, que me di cuenta la situación en la que estaba y que conocí mi lado oscuro, puedo decirte que reconocer que estás fuera de balance, es el primer paso para poder salir de ese bache que parece que no vas a pasar. Pero créeme, hace 1 año seguro estabas en una situación que no creías poder sobrevivir y seguro hace 3 o 4 años te encontrabas en otra situación donde creías que no lo ibas a lograr, y sin embargo ¡hoy estas aquí!

¡No estás sola! No tienes que hacerte la fuerte todo el tiempo. Pide ayuda, si no te sientes bien, ábrete con aquellas personas que creas son tu soporte y cuéntales de verdad cómo te sientes. El ego es engañoso y nos encanta ponernos en el papel de víctimas, culpando a todos los demás, hasta el punto de dejar de de reconocer nuestra responsabilidad. Como siempre digo: todo en esta vida son las elecciones que tomamos. ¡Tú eliges cómo quieres sentirte! ¡Tú eliges todo en tu vida!

Reconocer que no estamos hablando desde nuestro verdadero ser, sino del ego, es difícil, pero a veces sí tienes que tocar fondo para darte cuenta que es momento de tomar las riendas de tu vida y hacerte responsable por tus elecciones. Nadie más es culpable, nadie más es responsable de lo que te pasa, salvo tú misma.

Sé que suena duro, y con esto, no te digo que no llores, que no te enojes, que no sientas. Todo lo contrario ¡siente! ¡vive! ¡experimenta todo lo que hay dentro de ti! En el proceso, puede parecer que pierdes mucho, pero en realidad ganas mucho más: aprendes lecciones valiosas, y entonces, poco a poco ves la luz, puedes ver a aquellas personas que se mantienen a tu lado sin importar qué, puedes empezar a ver todo lo bueno que te rodea y finalmente, regresar a tu luz reconociendo tu oscuridad.

Amarte y ser tú misma, es un trabajo de toda, toda la vida. El autoconocimiento será algo en lo que trabajarás siempre siempre, y aveces, tocar fondo, no es la forma más linda de entenderte mejor, pero a veces es la que deja lecciones más grandes.

Y así, hallándome el 5 de septiembre a las 11:24 pm, diciendo palabras hirientes a una persona que amo, me di cuenta que yo no me estaba haciendo responsable de mi misma. De repente me di cuenta que enfocándome en todo lo negativo, no iba a avanzar, me di cuenta que mi ego estaba hablando en ese momento, y me dolió mucho verme en esa situación, me estremeció cada parte de mi alma y mi cuerpo físicamente, dolía. Sin embargo, más me cayó el 20 cuando esa persona, a pesar de todo lo que dije, se mantuvo hasta el final, con el compromiso de darme la mano para avanzar, dejar todo atrás y seguir adelante.

No sé que pase en un futuro, pero ahora sólo sé que es momento de cambiar la perspectiva y volver a mi, volver a amarme, volver a ser agradecida. Por que sí, cambiando mis pensamientos y enfocándome en lo más positivo (aunque suene bien repetitivo), es como puedo evolucionar y mantenerme en balance.

Mi gran revelación...

Justo ayer me solté a llorar con mi roomie. Tiene 4 meses viviendo conmigo y en realidad, no habíamos hablado. Anoche en casa, recordando todo lo vivido el día anterior, empecé a llorar, empecé a llorar tanto, que sentí la necesidad de abrazar a alguien y por fortuna, ella estaba ahí, así que le dije: ¿te puedo abrazar? Mi roomie, sin decirme palabra alguna o juzgarme, me abrazó muy fuerte y entonces mis ojos eran una fuente interminable de lágrimas.

Como un angelito caído del cielo, cuando le platiqué todo lo que me estaba pasando, me dijo: Clau, eres una mujer muy fuerte, pero debes dejarte ayudar (y esto repetidamente me lo han dicho muchas personas). También le decía que no creía cómo a pesar de haber insultado a personas que amo, seguían ahí, y ella me dijo: porque es lo que mereces, a veces uno idealiza cómo deben ser las cosas, pero eso es nuestro ego, ahora, que esas personas sigan ahí, eso dice lo mucho que te aman y no mereces menos que eso.

Y luego me dijo esto, y aún más me di cuenta que estaba enfocando mi energía en todo lo que no debía ser y me dijo: Yo sé que piensas que la casa tiene desperfectos, pero tienes un departamento lindo, a mi me da paz llegar aquí, has construido un refugio de paz y amor. Esos detalles sin resolver con el tiempo quedarán listos, solo debes tener paciencia. Tienes una casa preciosa, un perro hermoso, a tu familia, amigos, una pareja incondicional, un trabajo ¡tienes todo para agradecer y ser feliz! Recuerda tu propósito y cómo llegaste hasta aquí.

Y esas palabras, así, tan simples, me hicieron sentir una verdadera paz. Mi roomie, con quien no me había acercado tanto por estar metida en mi propio mundo, siempre estuvo ahí, siempre tuvo la puerta abierta, y ahora, me dio las palabras más sencillas para hacerme ver que la gratitud, es el mejor regalo que podemos darnos día con día.

Hoy siento que renací y hoy vi la magia del universo a mi al rededor. En el momento en que tomé la decisión de ver las cosas desde una perspectiva positiva y feliz (esa fue mi intención del día de hoy: ver todo con felicidad y amor), todo empezó a fluir. Todas las cosas que sentía estancadas o en problemas, en cuestión de horas, empezaron a tener un panorama muy positivo y me sentí viva, libre, feliz.

A veces nos dedicamos solo a pedir aquello que creemos que necesitamos, y nos enfocamos tanto en pedir y pedir, que nos olvidamos de agradecer lo que hoy tenemos. Sé que este tiempo me puse una venda en los ojos y empecé a ver todo de forma oscura, y ahora que decidí quitarla, puedo ver nuevamente y agradecer todos los regalos que me rodean.

¡GRACIAS! Hoy a ti por llegar hasta estas últimas líneas, gracias a mi familia que me ha ayudado incondicionalmente, gracias al amor de mis días por mantenerse y sostenerme, gracias a mis amigos y amigas, a todos los que han estado super cerca y aquellos que han respetado mi espacio para sanar. Gracias a la vida por ponerme en el camino a tanta gente maravillosa, que sin duda, me han ayudado a ampliar mi panorama. Gracias porque hoy pude ver en las cosas más sencillas, las maravillas de la vida. Gracias porque hoy DECIDO SER FELIZ.

Y ya por último. Si te sientes hundida y no sabes con quién hablar, aquí estoy para ti, tal vez no tenga todas las respuestas, pero estoy segura que juntas podemos crear una red de apoyo para animarnos y abrirnos a ver todo lo bonito que nos rodea.

Hoy te abrazo a la distancia si estás pasando por algo similar y quiero recordarte una vez más mi frase favorita en el mundo entero: “Amarte a ti misma, es el comienzo de un romance para toda la vida”. Espero que hoy sea el día en que decidas amarte tanto, que si te sientes ahogándote en un océano, aprendas a nadar y salir a flote.

LOVE, LOVE, LOVE. Tu amiga y coach Clau.

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