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Mi DUELO, un PARTO inesperado


DUELO, del latín DOLUS, que significa dolor. 20 de Diciembre de 2019. Mi doctor me dijo esto...

- Hay riesgo de que tu bebé y tú sufran infección, así que tienes 3 opciones: esperar a que lleguen las contracciones, inducirte el parto o hacer una cesárea pronta. -

Y ahí, en ese momento, murió mi ilusión de un parto natural y de todos sus beneficios. Solo podía recordar todo lo que había aprendido de por qué no era buena una cesárea y me dio miedo, mucho miedo.

Sarita llegó a este mundo el viernes 20 de Diciembre de 2019 a las 10:35 pm, entre lágrimas, alegría, shock, música y sobre todo MUCHO AMOR.

Pero para mí, hasta hace unos días, vivía este duelo de no haber podido tenerla por parto natural, me sentía culpable, un poco como mala mamá y me enojé mucho con mi cuerpo, como hace mucho no lo hacía, me sentía fea, inútil y sentía mucho dolor, tanto físico como emocional. Lloraba casi cada noche e imaginaba cómo hubiera sido mi parto y entonces, me sentía peor.

Decidimos que fuera cesárea, porque algo dentro de mí me decía que era lo mejor, no quería que Sarita sufriera y pensé, esperar a contracciones cuando no he tenido y ya se me rompió la fuente, no es opción, no quiero arriesgarme a la infección y poner la vida de ambas en riesgo. Luego pensé en la inducción, pero había riesgo que se hiciera popis adentro y no supiéramos, y al final que todo terminara en cesárea, sabía que me me iba a sentir doblemente frustrada y la cesárea en sí, el riesgo de cualquier cirugía.

Esa semana desde el miércoles, algo dentro de mí me decía que Sara Vale estaba por llegar, no la sentía como normalmente y corrimos al doc a ver que estuviera bien. El jueves tuve 2 contracciones muy fuertes en la mañana y me emocioné, y para la noche, tuve otras 2 muy ligeritas, el viernes rompí fuente a las 6:30 am y ya nunca tuve contracciones, entonces fuimos al doc en la tarde y ahí empezó todo.

Cuando el viernes nos dio las opciones el doctor, empecé a ponerme muy nerviosa, obvio cualquier operación da miedo, pero nuestro doctor nos dijo algo donde me sentí muy apoyada: Haz caso a tu intuición de mamá, medítalo, tómate el tiempo en la tarde para decidir qué quieres hacer, tú eres la protagonista del parto y tú tomas las decisiones.

De alguna forma sentí el soporte, pero cuando volteé a ver a mi pareja, vi también en sus ojos esa angustia por ambas y los 2 decidimos rápido que queríamos cesárea, pero antes lo consultaríamos también con nuestra doula.

Hace unos días le decía a mi guapo: - Es que siento que contratamos al mejor equipo para nada, porque todo resultó al revés, el parto, la lactancia, nada ha salido como esperamos. - Pero él me dijo algo bien importante: - Más bien yo lo veo cómo qué pasaría si no los tuviéramos. -

Ese viernes antes de la cesárea fuimos a ver a Gaby, nuestra doula (que aquí dejo su insta para que conozcan lo maravillosa qué es @momandbabymx), y ella había pensado en hacer ejercicios para acelerar el parto de forma natural, pero al confirmar que había roto fuente, podía poner el riesgo a la baby y a mí, así que lo platicamos y su calma y amor nos hizo confirmar la decisión de la cesárea.

Después de verla, regresamos al hospital para ingresarme y ahí empezó la verdadera experiencia, fue todo tan rápido y empezó todo tan brusco, que me sentí invadida, sola y con mucho miedo.

Para empezar, me picotearon terrible las venas, algo que nunca en mi vida me había pasado, mi guapo estaba en el papeleo del hospital y no estaba a mi lado, no veía a ninguno de mis doctores, Gaby todavía no llegaba y me sentía observada por mil personas que no conocía, haciéndome preguntas, picándome, quitándome la ropa, quitándome mi intimidad y mi momento para estar en calma.

Quise meditar y respirar, no pude. Cada minuto llegaba alguien diferente a preguntarme mil cosas y solo veía el ir y venir de gente que no respetaba mi decisión en ese momento de poder estar tranquila.

Me enojé mucho, le grité a las enfermeras que ya no quería que me picaran y que si no sabían hacerlo, ya no lo hicieran, hasta que por fin vino alguien más y pudo hacerlo.

Ese día perdí mi calma, paciencia, todo, me desconecté mucho de mí misma y sentí terror al ir al quirófano. Vi a mi guapo un segundo antes de ir quirófano y recuerdo que en mi miedo le dije: cualquier cosa que pase, por favor que Sarita sea la que esté primero y esté bien, y lloré mucho.

Llegar al quirófano y seguir viendo gente que no conocía me hizo ponerme más nerviosa, Estaba temblando, de verdad temblando de pies a cabeza, no podía controlar mi cuerpo y cuando me dijeron que me iban a poner la anestesia, estaba llorando y temblando, estaba muy asustada. Creo nunca haberme sentido de esa forma y entonces vi a Gaby, mi doula y sentí que me regresaba el alma al cuerpo.

El tenerla ahí, que me ayudara a respirar, que me acariciara el cabello y que me dijera que pronto conocería a mi nena y que mi guapo estaba por entrar, me hizo calmarme más y sentir como si mi mamá estuviera conmigo, pensé en ella y que solo quería su abrazo, pero aún así seguía con mucho miedo.

Después, entró mi guapo y rompí en llanto, por fin vi a los doctores y me dieron muchas palabras de ánimo y amor. Gaby puso mi música y me fui relajando, le hablé a Sarita mientras todo pasaba, le dije lo bienvenida que era, cuánto la amábamos y esperábamos, y de pronto escuché su llanto, ha sido el sonido más hermoso que he escuchado, el que me dio alivio verdadero, porque ya estaba aquí y estaba bien, sentí como mi corazoncito se calentaba y sentí que los temblores de mi cuerpo se iban y sentí calor, sentí paz, mucho amor.

En seguida me la pegaron al pecho, nuestra pediatra estaba ahí y fue una hora maravillosa sentirla conmigo, alimentándose de mí, sentí solo AMOR, pegada a mi pecho, conectándonos y sintiendo que algo estaba haciendo bien y que estábamos ya los 3 juntos.

Sarita llegó con la canción de "Here comes de sun" (Aquí viene el sol), que nuestra doula nos puso en honor a su llegada y fue algo maravilloso. Las lágrimas de mi guapo llenaban mi frente y sentía como si fueran gotas de amor que me daban fuerza en ese momento y me sentí muy plena y feliz.

El verdadero reto, llegó días después. Herida de césarea, una baby queriendo comer a cada rato, dolor de cintura por la epidural, visitas, navidad, llanto, cansancio, desesperación y fue entonces cuando empecé a vivir la etapa de DUELO.

Primero no podía creer que hubiera sido cesárea, me negaba a la idea de que las cosas hubieran pasado así y después me enojé mucho conmigo y mi cuerpo, me dije cosas terribles y trataba de hablar conmigo misma y tratar de llegar a un entendimiento de lo que había pasado. Pero después, me deprimí demasiado.

Hubo días donde el llanto creo que lo podían escuchar mis vecinos y la gente de la calle. Un día vi un video de lo hermoso de un parto natural y no paré de llorar, me sentí muy triste y hasta llegué a sentir que mi niña no me quería porque no había podido tenerla de forma natural y empecé a tener problemas de lactancia.

He pasado por muchos retos estos días, no bañarme, dolor, llanto, sentirme fea, culpable, pero también muy feliz, enamorada y agradecida con mi guapo por su apoyo y amor incondicional.

Él me dice que soy hermosa, que soy una buena mamá, al principio no lo sentía, pero poco a poco he ido aceptando que todo lo que pasó, fue lo mejor para que mi nena y yo estuviéramos sanas y salvas. Cuando la huelo, la abrazo, la beso y me agarra con sus manitas, todo pasa y todo se vuelve maravilloso.

Estos días todo ha dio mejorando y ahora recuerdo las palabras de mi doc al terminar la cesárea: - Puedes estar orgullosa de ti misma, fue la mejor decisión que pudiste tomar, lo has hecho muy bien.- Y días después en mi primera revisión me dijo que la intuición de mamá no falla y que Sarita ya estaba con poquita popó adentro, así que le cesárea fue lo mejor y estuvimos super a tiempo para que todo saliera bien.

El duelo, viene del latín DOLUS que significa DOLOR y el duelo lo experimentamos no solo cuando se va un ser querido, sino también con cambios importantes en nuestra vida.

Los cambios fuertes a veces llegan con MUCHO DOLOR y otras tantas vienen acompañados de GRAN FELICIDAD, pero si algo he aprendido de todo esto, es que todos los CAMBIOS llegan con mucho AMOR y aprendizaje a nuestras vidas.

En el momento del DUELO es a veces complicado ver el aprendizaje de forma instantánea y tenemos que pasar por todas sus etapas para SANARNOS y sentir nuestro propio AMOR.

Hoy agradezco mi proceso, que es algo importante en cada DUELO, agradecerle también a este DOLOR, porque hoy me ha traído un AMOR increíble a mi vida y empiezo de nuevo a conectar conmigo.

A veces nos negamos a sentir, nos impedimos vivir el DUELO y nos saltamos la vivencia con tal de vernos fuertes o hacer ver que todo está bien, pero vivirlo, te conecta con tu humanidad, con tu propia esencia y te ayuda a ir más adentro de ti para realmente SANAR, conocerte y AMARTE más.

Esta ha sido mi experiencia, te la comparto con mucho amor y deseo que sea cual sea la etapa en la que hoy estés, te permitas sentir y conectar contigo para vivir tu dolor, tu alegría y tu aprendizaje.

Te quiero.

LOVE, LOVE, LOVE. Tu amiga y Health Coach Clau.

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